miércoles, 11 de noviembre de 2009

NOTICIA


Huertas urbanas reciben recursos de la Unión Europea
Como parte de una iniciativa que lidera la Universidad del Rosario y la Unión Europea, más de 4.500 familias de Bogotá y Medellín -ubicadas en localidades de bajos recursos- están constituyendo huertas urbanas.

Se trata de un proyecto que pretende, en primer lugar, mejorar la calidad de la alimentación de las personas, mediante hortalizas orgánicas, y en segundo, incrementar los ingresos con la comercialización de las verduras entre la comunidad.Y aunque esto ya se venía ejecutando hace varios años, ningún proyecto ofrecía seguimiento constante a los cultivos ni acceso a recursos para constituir microempresas. Una de las personas que participa actualmente en la propuesta es Sergio Márquez, que junto a cuatro personas más, produce desde un terreno de 2.300 metros cuadrados en la localidad Alfonso López en Bogotá, lechugas, acelgas, apio, perejil, repollo, alcachofa y aromáticas. Para Márquez, parte de las verduras están destinadas al autoconsumo. Sin embargo, ya tienen un acuerdo con un comedor comunitario, al que le proveen parte de las verduras. “Debido a que las personas que administran el sitio nos conocen y saben que los alimentos son orgánicos, nos pagan 100 pesos más por encima del precio de una verdura normal, lo que es un incentivo para seguir produciendo”, aseguró el empresario.Otro caso exitoso es el de María Barrera, que trabaja con tres personas en la localidad de Usme en Bogotá.Ella asegura que 20 por ciento de lo que cultivan va dirigido a los hogares de los compañeros y el 80 por ciento restante, también está destinado a la venta para un comedor comunitario.“Nosotros cultivamos zanahoria, cilantro, cebolla, lechugas, tomate de árbol, papa de todas las variedades y aromáticas, y lo que no nos compran en el comedor lo comercializamos a través de ferias en diferentes barrios de Usme”, dijo Barrera. No obstante, los dos productores coinciden en que, fuera de los comedores, la venta directa es difícil, pues las personas prefieren la cantidad que la calidad. “No hemos podido establecer acuerdos con la gente del barrio porque ellos creen que las verduras son pequeñas, y es cierto, pues una hortaliza orgánica, que no tiene ningún químico, tiende a tener menor tamaño, pero es obviamente más alimenticia”, explica María Barrera.FormalizaciónPero a pesar de que compiten contra las tiendas, creen que la iniciativa es buena, y por eso solicitaron microcréditos para formalizar los negocios. Según la coordinadora del proyecto en la Universidad del Rosario, Indira López, operaron durante los dos primeros años con recursos de la Unión Europea por un millón de euros. “El periodo de apoyo se venció en febrero de este año. Pero debido al aporte que tuvo en las comunidades, el gobierno alemán invirtió 500 millones de pesos para continuarlo”, afirmó. Para López, el objetivo del programa es impulsar el desarrollo de las comunidades vulnerables mediante alternativas productivas y con opciones de negocio rentables.

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